Mediante el uso de los objetivos láser ya conocidos, los alumnos practican el ajuste correcto de la potencia del láser y la duración del pulso, evaluando el aspecto de las quemaduras láser realizadas. Lo ideal es que las quemaduras láser tengan un color grisáceo, lo que indica una configuración óptima del láser. Además, los alumnos aprenden que los ajustes necesarios del láser dependen de varias condiciones, como la sensibilidad retiniana individual del paciente, el área retiniana actual, el enfoque del láser o la distancia de trabajo.